miércoles, 30 de marzo de 2011

El Encanto De Hablar En Publico

¡El Encanto De Hablar En Público!
 “Las Mejores Oportunidades No Aparecen, Se Crean”.

Cuando una persona se expresa con seguridad frente aun público expectante, los resultados surgen satisfactorios; la satisfacción lleva a enaltecer el espíritu y, el  espíritu de una persona alegre, virtud a la frescura que irradia a través de sus palabras, invita a disfrutar la vida.

Para algunas personas, Hablar en público se constituye en una delicia a la cual le falta tiempo. Para otras por el contrario, es una tortura… que molesta.

Resulta fácil advertirlo, bien sea en las ciudades o en los campos, cuando se  camina detenidamente observando el paisaje, por doquier surgen dos, tres cuatro y hasta más personas reunidas en corrillo, comentando toda clase de cosas. Al prestar atención a la escena descrita, (por lo general) se nota que dentro del grupo alguna de ellas  sobresale gracias a la elocuencia que exterioriza por medio de  sus  gestos y señales, a lo cual los demás prestan atención.

Del mismo modo, existen personas no oyentes, con tal capacidad de comunicación que pueden trasmitir mensajes comprensibles, y lo hacen de tal forma, que en algunas ocasiones, superan a muchas que teniendo “todos los sentidos en excelente estado”, se paralizan de temor  al momento  de expresar sus opiniones  frente a un público mínimo de tres personas.

Tal vez ha notado esto en otros o lo ha experimentado personalmente. Me refiero a ese instante de tensión envolvente que nubla el cerebro en el minuto preciso  de entrar en acción para comunicar las ideas. De repente  una oscura descarga de emoción negativa engendra  angustia;  especialmente cuando se halla en un escenario, donde teniendo la mejor información de los ahí presentes; Como si se tratara de una desconexión repentina de la realidad… el discurso  desaparece de la mente generando con ello, menoscabo de la buena imagen que los demás poseen de quien al frente habla.

Por desconocer  cómo afrontar a un publico con seguridad, el cerebro se bloquea y frena  la capacidad de reacción lucida; a tal medida que lo preparado para exponer, se olvida transitoriamente. Llevando a quien esto le sucede a advertir  ese momento como algo aterrador.

Al sobrevenir lo descrito, en gran medida la  capacidad para emitir sonidos audibles desaparece. Es así, que sin proponérselo, a si misma la persona,  se  frustra a causa del exceso de emoción negativa que la  mente produce; provocada esta emoción por el miedo a que le juzguen por ejemplo: por su “apariencia física, modo de vestir, tono de voz, posición  corporal, situación  económica, nivel de escolaridad,  o por el mensaje que pretende transmitir entre otras cosas más”.

En enero de 1981, asistí a una conferencia donde el expositor hablaba de oratoria y liderazgo; en el auditorio, junto conmigo, había 230 personas. Ya para terminar, el expositor de manera atenta,   solicitó  que uno de los presentes, voluntariamente subiera al estrado para exponer su talento respecto de la capacidad para hablar en público. Un silencio eterno cubrió el recinto; entonces, en vista de que nadie acepto la invitación. __Me puse de pie, camine hacia el estrado, subí la pequeña escalera, me acerque hasta el expositor, el cual me brindo un saludo de respeto y aprecio. Seguidamente; me pidió que pronunciara un breve discurso. En ese instante; alce la mirada y pude advertir que el auditorio estaba lleno… “el mundo se me vino encima” quede paralizado de pies a cabeza y un sudor intenso me cubrió por completo, intente hablar en medio del temblor que  sacudía hasta los tuétanos; pero las palabras no dieron señales de vida. Esa fue mi inauguración en el bello arte de hablar en público.

Transcurrido algún tiempo, me repuse de lo sucedido, y me dedique a investigar minuciosamente el porque del temor  frente a los espectadores. En medio del sufrimiento que esto me causaba; para mi intimidad me decía, no puede ser posible, no entiendo porque.  Esa persona de la cual,  YO SÉ, tiene menos conocimientos de los míos. Si “habla más que un perdido cuando lo encuentran” y, en cambio YO, que poseo  más conocimientos, no lo puedo hacer, ¿POR QUÉ? De este modo me maltrataba, maldecía y me encerraba en un mundo imaginario de complicación desastrosa negándome la posibilidad de proyectarme con autonomía frente a los demás seres humanos.

25 de marzo de 2010,  veintinueve años y dos meses, después de  ocurrido el desastroso acontecimiento  personal puedo dar parte de victoria puesto que, logré darle forma cierta al  PROPÓSITO que me hice, ese día del mes de enero de 1981, cuando luego de bajar del estrado, tembloroso y tartamudeando, fije la meta de  “HABLAR EN PUBLICO SIN TEMOR”.

A pesar de las vergüenzas  vividas. Conseguí mantenerme constante en el deseo de alcanzar la meta. Lo hice, gracias a que  supere el complejo que me acorralaba. ¿que sucedió? Descubrí información adecuada que me permitió desarrollar CONFIANZA, CORAJE y DECISIÓN  para  hablar sin titubeo  y opinar con autoridad al respecto.

Tal vez a Usted le han pedido que hable en alguna reunión, pero por alguna razón no lo ha podido hacer. Posiblemente su mejor acto frente a los espectadores  haya  sido el de   evadir el compromiso utilizando alguna explicación para justificarse.

Al respecto tengo que indicar que un buen ejercicio  comienza con eso precisamente con la primera palabra: preste atención con detenimiento a lo que acaba de leer.  Sí tuvo Usted el coraje de pronunciar por medio de sus palabras una explicación frente a los asistentes a una reunión, entonces ya inició  el recorrido en el sendero de Hablar en público, pues “la mejor manera de vencer una dificultad es enfrentando la  dificultad que causa el temor”.

Si le pidieron que hablara en una reunión y por temor  a no hacer las cosas bien, en el  deseo de cuidar su imagen, expuso Usted públicamente el  por qué de su decisión, ese ya es un punto a su favor, entro en acción. ¡HABLO! Lo hizo, poco pero ¡HABLO!  Tuvo el valor de expresar su pensamiento y la gente que compartía el escenario escucho el agradable timbre de su voz. Excelente logro, formidable decisión ¡HABLO EN PUBLICO! Emocionante instante de un primer e importante paso que facilita avanzar en el camino de las relaciones sociales.

La facultad de desarrollar el valor que Usted  por naturalaza posee en su interior viene del constante deseo de triunfo; eso precisamente, el deseo de triunfo se constituye en energía vital que impulsa el pensamiento a través  de las palabras para que otros se enteren de lo que piensa, es una forma viable de adelanto, pero no es suficiente. Para avanzar en el sendero del dominio de la palabra, se hace necesario  agarrar las oportunidades, y actuar  con valor en la próxima reunión que se presente, excelente oportunidad para practicar hasta lograr el objetivo propuesto.  

 Teófilo Rojas López
Asesor en Superación Personal

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